Lo confieso: a veces compro ECO

Soy un radical. No compro ECO por defecto. Por qué? Pues porque no quiero morirme de comer brotes de soja alemanes, por ejemplo. O porque en los cultivos ECO se usan pesticidas “naturales” extremadamente tóxicos. Pero principalmente porque cuando yo compro ECO estoy justificando que se malgasten recursos en una normativa que quizá comenzó con buena voluntad, pero no tiene ni pies ni cabeza. Ya he hablado antes de esta fobia tan lógica cuando hablaba de porqué compro huevos de gallinas felices (pero no ECO). Pero hasta yo, con mi tan estructurada intransigencia, compro ECO de vez en cuando por iniciativa propia. Éstas son las condiciones que se deben dar para que tal magno evento ocurra.

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1.- Que lo ECO sea más barato que lo convencional

No suele ser el caso a no ser que esté de oferta. Lo habitual es que la comida etiquetada como ECO sea entre un 10% y un 175% más cara que la convencional, debido a las limitaciones que la etiqueta ECO requiere sobre los cultivos o la ganadería. Que me vendes el mismo producto en formato ECO más barato? Pues lo compro, punto. Que la pela es la pela.

2.- Que haya sido cultivado sustancialmente más cerca de mi casa

Esta es un poco más subjetiva, y depende también de cuánto más pago por el producto ECO. Pero si me dan a elegir entre entrecot de ternera neozelandés y entrecot ECO de Suecia, pues elijo el segundo. Si no cuesta el doble, claro. Mirándolo en retrospectiva, creo que nunca he aplicado esta regla para comprar ECO en lugar de convencional, aunque sí que la aplico para elegir entre distintos productos convencionales.

3.- Que tengan un sabor sustancialmente mejor

Si la anterior era subjetiva, ésta ya ni os cuento. El ejemplo más claro es que aquí, en Suecia, las frutas dejan mucho que desear. Por eso hubo una época que comprábamos una caja de fruta y verdura ECO que nos traían a casa cada semana, porque realmente había diferencia en sabor. La pregunta que todo escéptico ha de hacerse es: existe un marcador objetivo de la sabrosura de la fruta? Y la respuesta es que sí, sí que lo hay: los niños comían mucha más y por iniciativa propia. Eso sí, no encuentras compañías que te manden fruta a casa si no es ECO, porque ya sabes, lo normal lo compras en el super y punto. Supongo.

4.- Que las propiedades nutricionales sean mejores

Aquí ya entramos en otro nivel, el de los productos procesados con denominación ECO, que por aquí abundan sobremanera. Por ejemplo pasta ECO, tomate frito ECO o, el ejemplo que nos atañe, copos de maíz ECO (aka Corn Flakes ECO). Los normales tienen una cantidad de azúcar de 8g por cada 100g, mientras que los ECO tienen… menos de la mitad! 3.6g para ser exactos. Y no es que los de marca sean especialmente azucarados, también comprobé los de marca blanca barata (5.8g) y los de marca blanca regular (8.6g). Alguien me puede explicar cómo puede el azúcar del mismo tipo de cereales ser más del doble? (Tranquilos, es una pregunta retórica.)

Cornflakes ECO suecos, información nutricional

Cornflakes ECO suecos, información nutricional

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Corn Flakes de marca, información nutricional

Aun así, cada vez que compro algo ECO lo hago con la nariz tapada, pensando que estoy fomentando el uso de pseudociencias agrícolas en el sector. A pesar de que la etiqueta ECO no sea la razón por la que lo compre (y de hecho, de manera habitual sea la razón de que NO lo compre), los productores de productos ECO cuentan mi compra como que existe demanda debido a un hecho diferencial (ser ECO) que no es el hecho diferencial por el que he comprado su producto.

Para que veáis que todos tenemos nuestro precio.

Hasta los huevos (ecológicos)

Eco. Bio. Natural. Orgánico. Tienes tu producto, elige tu palabro favorito para hacer creer a tu cliente que es más saludable, que consume menos recursos o que genera menos cochinadas. Vale, me ha quedado muy borde… dejadme primero definir la línea base de mi postura, que muchos de los que me leéis no sabréis de lo que os estoy hablando.

  1. Los productos con etiquetado eco no son más saludables, o al menos no se ha podido demostrar que sean más beneficiosos para la salud, mientras que las intoxicaciones por productos orgánicos son mayores que la agricultura convencional (mayores en proporción: hay menos casos pero también se consumen mucho menos. Un ejemplo recurrente, los huevos ecológicos con dioxinas.)
  2. Los productos con sello Orgánico no tienen porqué tener mejor sabor que los convencionales, o al menos es muy dificil diferenciarlo en catas ciegas.
  3. Los productos con etiquetado eco no tienen por qué consumir menos recursos. De hecho, consumen más terreno y agua por unidad de producto por el hecho de ser menos eficientes.
  4. Los productos con etiquetado eco no necesariamente generan menos secundarios. Sobre todo si traes las piñas ecológicas desde sudamérica, o envuelves tus pepinos ecológicos en plástico.
  5. La normativa de etiquetado eco tiene puntos que no están basados en ningún estudio, son sólo opiniones de gente con fobias más o menos irracionales. Y por si fuera poco, la última revisión incluye fitoterapia, homeopatía y oligoelementos (sic.). Un buen resumen de la última normativa ecológica de la EU lo podéis encontrar en Tomates con Genes.

Mi manera personal de entender el consumo ecológico es la siguiente: tratar de consumir productos locales para reducir el impacto del transporte, comer productos de temporada por ser los más eficientes o reducir la cantidad de carne roja por ser la que más recursos consume, por poner algunos ejemplos. De hecho aborrezco los productos con etiquetado ECO y como norma general no los compro, aunque hago excepciones si el sabor merece la pena. Es una herramienta de márketing, una marca comercial.

Y resulta que estoy viviendo en uno de los peores países para ser un criticón con lo ECO. Según estudios del Research Institute for Organic Agriculture Suecia es el tercer país en la proporción de tierras para la agricultura que dedica a la orgánica, y es el sexto país en consumo de productos ecológicos. Está interiorizado que el consumo eco es consumo responsable, sin más crítica a ninguno de sus puntos flacos. Muchos colegios tienen como política comprar siempre leche y fruta eco, por ejemplo. Además, por ser un país rico las familias (acomodadas) pueden permitirse gastar el doble en productos ECO sin que repercuta en sus bolsillos. Sólo con ver la lista de países entre los mayores consumidores ya se ve que no son los de la cola de la OCDE precisamente…

Proporción de tierras cultivables con sello Orgánico

Proporción de tierras cultivables con sello Orgánico

Mayores consumidores de productos ECO

Mayores consumidores de productos ECO

Una de las espinas que he tenido clavada desde hace más tiempo son los huevos. Espina retórica y huevos de gallina, malpensados. La oferta aquí en Suecia era como sigue: huevos de gallinas hacinadas en interior (inomhus), gallinas que pueden corretear, pero en interior (frigoende inomhus) o gallinas ECO, que según la normativa corretean libremente por el campo (frigoende utomhus, seguidme el rollo con las definiciones en sueco, que suena más exótico.) Y tuve una amigable discusión de investigadores escépticos con mi otra mitad en la que discutíamos si las gallinas Orgánicas ponían huevos más ricos por variables como la raza, la alimentación o el no estar aisladas en un hangar lleno de pienso. Se puede achacar la ricura de los huevos a la Organicidad de la gallina? O son otras variables las que influyen? Pero no se podía saber, porque o comías inomhus, o comías Orgánicos. Y los segundos están mucho más ricos.

Hasta que llegó la última normativa de Agricultura Ecológica. Más grande, más fuerte, más restrictiva! Ahora con homeopatía y oligoelementos! Como dice Mulet en el artículo que os he enlazado antes, “…de aplicarse esta norma el efecto esperado es disparar (todavía más) el precio de lo ecológico.” Y es que lo ecológico, por requerir tantas peculiaridades para sus cultivos y tener un rendimiento mucho menor, es más caro. Pero si además endurecemos las condiciones a cumplir para que reciban el sello de Orgánico, será aún más caro.

Vámonos a uno de los países que más alto están en las listas de producción y consumo Orgánico. En Dinamarca no es posible (o no lo era hace unos meses) comprar huevos que no fueran Orgánicos. Los huevos ecológicos han expulsado del mercado al resto, y es imposible encontrar huevos de gallinas inomhus (eso es lo que dicen en el anterior artículo, al menos, a mí me parece exagerado.) Pues resulta que los granjeros daneses están avisando de que a partir de 2015 se bajaban del carro ECO, porque sería demasiado caro tener los terrenos y las condiciones adecuadas para recibir la certificación de Producto Orgánico.

Y de repente, tras el anuncio de la nueva normativa, aparecen en los supermercados suecos otro tipo de huevos. Huevos de gallinas criadas en el exterior, pero que no tienen la certificación ECO. Son símplemente huevos de gallinas frigoende utomhus, aka. Gallinas Felices™, los que queríamos probar para comprobar si es lo ECO lo que hace el sabor o muchas otras variables. Y son caros, sí, cuestan el doble que los baratuchos, pero siguen siendo más baratos que los huevos con certificación Orgánica. No hemos hecho cata para dirimir cual está más rico, los ECO o los Gallinas Felices™, pero probablemente no sabríamos diferenciarlos en una cata ciega.

Huevos ECO y huevos de Gallinas Felices

27:- por los huevos de Gallinas Felices y 37:- por los ECO. Pido perdón por la horrible calidad de la foto del móvil.

Y de esto de los huevos ya hace unos meses, pero hace relativamente poco llegó un camión de venta de carne y derivados a nuestra puerta (aquí los camiones son bastante habituales en zonas dispersas como nuestro pueblo) y tras el rollo inicial de que vendían carne sueca de calidad, nuestra preguntando rigor: es ECO? Y resulta que no, pero que los animales son criados en pastos excepto en invierno, y tratados bien y con ética. Hasta te dan un folleto explicándote lo bien que tratan a la ternera que te vas a comer, con fotos y todo (a ver si me van a hacer vegetariano de la penica que me da comérmela a la pobre). Exactamente la misma situación de los huevos: no es la normativa ECO la que define el producto, sino la idea del negocio local con un trato adecuado de los animales. Y qué queréis que os diga,  a mí con eso me basta. Eso y que la comida sea sabrosa, por supuesto.