Vinterresa

Vinterresa (c) – del sueco Vinter (invierno) y Resa (viaje). Migración anual de los habitantes del norte de Europa que cada año a finales de otoño, viajan miles de kilómetros para alejarse de la deprimente opacidad y oscuridad norteña.

Las migraciones anuales son comunes a diversos archipiélagos atlánticos.

Personalmente, es más que probable que no responda a los comentarios de esta entrada ni a las menciones en las redes sociales. Estoy haciendo la fotosíntesis.

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Cada loco con su filia

Elige una filia y tendrás adeptos. Si es lo suficientemente extraña y tiene el suficiente número de fans tendrá hasta nombre propio. Pues hace dos días descubrí una filia de lo más extraña.

Recordáis que estaban construyendo un túnel bajo un parque natural para conectar el puerto al norte de Estocolmo con la variante que rodea la ciudad? Pues lo inauguraban el pasado domingo 30 de noviembre a las dos de la tarde. Resulta que a esa misma hora estábamos invitados a un cumpleaños en la City, e ignorábamos el dichoso evento. Los carteles luminosos nos lo hacen notar cientos de metros antes y… atasco descomunal. Más coches de la habitual haciendo la pirula de meterse por el carril bus, hasta que nos hartamos y nos metemos nosotros también. Una vez en la entrada del túnel vemos que el atasco es debido a que… están esperando a que abran los túneles. No exagero si os digo que había 30 motos de cierta cilindrada en primera fila, los más frikis entre los frikis. Y nosotros pasando a su lado por el desvío, con cara de “pero qué carajo es esto!”

Foto de SVT

Así que como nos ha parecido lo suficientemente extraño y una cantidad envidiable se pirados, le hemos puesto nombre: inaugurofilia. Recordadnos como pioneros cuando se use como término científico en los papers de Nature.

La noticia completa, vídeo de afectados por el transtorno incluido, en SVT

POTUS cagó aquí

Estudio de grabación en KTH Royal Institute of Technology en Estocolmo, Agosto de 2013. Llaman a la puerta. El director y los dos asistentes de producción no esperan a nadie, así que intercambian miradas hasta que el director se encoge de hombros y se dirige a la entrada. Al abrir, se encuentra con un miembro de la policía sueca de uniforme, alto y musculoso incluso para la media en el cuerpo de policía. Pregunta con voz grave “Podemos entrar?” Entonces el director se da cuenta de que el agente no viene solo. Detrás suyo le acompañan seis o siete Men In Black en formación de V. La respuesta no se hace esperar. “Si, claro, pero… puedo preguntar por qué?” El agente, extendiendo la mano hacia delante en un gesto que denota que va a pasar sí o sí, comienza a caminar hacia el interior mientras repite “Podemos entrar?”. Los hombres de negro le siguen y comienzan a explorar todos los rincones del estudio sin dejarse ni un sólo hueco.

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Hasta los huevos (ecológicos)

Eco. Bio. Natural. Orgánico. Tienes tu producto, elige tu palabro favorito para hacer creer a tu cliente que es más saludable, que consume menos recursos o que genera menos cochinadas. Vale, me ha quedado muy borde… dejadme primero definir la línea base de mi postura, que muchos de los que me leéis no sabréis de lo que os estoy hablando.

  1. Los productos con etiquetado eco no son más saludables, o al menos no se ha podido demostrar que sean más beneficiosos para la salud, mientras que las intoxicaciones por productos orgánicos son mayores que la agricultura convencional (mayores en proporción: hay menos casos pero también se consumen mucho menos. Un ejemplo recurrente, los huevos ecológicos con dioxinas.)
  2. Los productos con sello Orgánico no tienen porqué tener mejor sabor que los convencionales, o al menos es muy dificil diferenciarlo en catas ciegas.
  3. Los productos con etiquetado eco no tienen por qué consumir menos recursos. De hecho, consumen más terreno y agua por unidad de producto por el hecho de ser menos eficientes.
  4. Los productos con etiquetado eco no necesariamente generan menos secundarios. Sobre todo si traes las piñas ecológicas desde sudamérica, o envuelves tus pepinos ecológicos en plástico.
  5. La normativa de etiquetado eco tiene puntos que no están basados en ningún estudio, son sólo opiniones de gente con fobias más o menos irracionales. Y por si fuera poco, la última revisión incluye fitoterapia, homeopatía y oligoelementos (sic.). Un buen resumen de la última normativa ecológica de la EU lo podéis encontrar en Tomates con Genes.

Mi manera personal de entender el consumo ecológico es la siguiente: tratar de consumir productos locales para reducir el impacto del transporte, comer productos de temporada por ser los más eficientes o reducir la cantidad de carne roja por ser la que más recursos consume, por poner algunos ejemplos. De hecho aborrezco los productos con etiquetado ECO y como norma general no los compro, aunque hago excepciones si el sabor merece la pena. Es una herramienta de márketing, una marca comercial.

Y resulta que estoy viviendo en uno de los peores países para ser un criticón con lo ECO. Según estudios del Research Institute for Organic Agriculture Suecia es el tercer país en la proporción de tierras para la agricultura que dedica a la orgánica, y es el sexto país en consumo de productos ecológicos. Está interiorizado que el consumo eco es consumo responsable, sin más crítica a ninguno de sus puntos flacos. Muchos colegios tienen como política comprar siempre leche y fruta eco, por ejemplo. Además, por ser un país rico las familias (acomodadas) pueden permitirse gastar el doble en productos ECO sin que repercuta en sus bolsillos. Sólo con ver la lista de países entre los mayores consumidores ya se ve que no son los de la cola de la OCDE precisamente…

Proporción de tierras cultivables con sello Orgánico

Proporción de tierras cultivables con sello Orgánico

Mayores consumidores de productos ECO

Mayores consumidores de productos ECO

Una de las espinas que he tenido clavada desde hace más tiempo son los huevos. Espina retórica y huevos de gallina, malpensados. La oferta aquí en Suecia era como sigue: huevos de gallinas hacinadas en interior (inomhus), gallinas que pueden corretear, pero en interior (frigoende inomhus) o gallinas ECO, que según la normativa corretean libremente por el campo (frigoende utomhus, seguidme el rollo con las definiciones en sueco, que suena más exótico.) Y tuve una amigable discusión de investigadores escépticos con mi otra mitad en la que discutíamos si las gallinas Orgánicas ponían huevos más ricos por variables como la raza, la alimentación o el no estar aisladas en un hangar lleno de pienso. Se puede achacar la ricura de los huevos a la Organicidad de la gallina? O son otras variables las que influyen? Pero no se podía saber, porque o comías inomhus, o comías Orgánicos. Y los segundos están mucho más ricos.

Hasta que llegó la última normativa de Agricultura Ecológica. Más grande, más fuerte, más restrictiva! Ahora con homeopatía y oligoelementos! Como dice Mulet en el artículo que os he enlazado antes, “…de aplicarse esta norma el efecto esperado es disparar (todavía más) el precio de lo ecológico.” Y es que lo ecológico, por requerir tantas peculiaridades para sus cultivos y tener un rendimiento mucho menor, es más caro. Pero si además endurecemos las condiciones a cumplir para que reciban el sello de Orgánico, será aún más caro.

Vámonos a uno de los países que más alto están en las listas de producción y consumo Orgánico. En Dinamarca no es posible (o no lo era hace unos meses) comprar huevos que no fueran Orgánicos. Los huevos ecológicos han expulsado del mercado al resto, y es imposible encontrar huevos de gallinas inomhus (eso es lo que dicen en el anterior artículo, al menos, a mí me parece exagerado.) Pues resulta que los granjeros daneses están avisando de que a partir de 2015 se bajaban del carro ECO, porque sería demasiado caro tener los terrenos y las condiciones adecuadas para recibir la certificación de Producto Orgánico.

Y de repente, tras el anuncio de la nueva normativa, aparecen en los supermercados suecos otro tipo de huevos. Huevos de gallinas criadas en el exterior, pero que no tienen la certificación ECO. Son símplemente huevos de gallinas frigoende utomhus, aka. Gallinas Felices™, los que queríamos probar para comprobar si es lo ECO lo que hace el sabor o muchas otras variables. Y son caros, sí, cuestan el doble que los baratuchos, pero siguen siendo más baratos que los huevos con certificación Orgánica. No hemos hecho cata para dirimir cual está más rico, los ECO o los Gallinas Felices™, pero probablemente no sabríamos diferenciarlos en una cata ciega.

Huevos ECO y huevos de Gallinas Felices

27:- por los huevos de Gallinas Felices y 37:- por los ECO. Pido perdón por la horrible calidad de la foto del móvil.

Y de esto de los huevos ya hace unos meses, pero hace relativamente poco llegó un camión de venta de carne y derivados a nuestra puerta (aquí los camiones son bastante habituales en zonas dispersas como nuestro pueblo) y tras el rollo inicial de que vendían carne sueca de calidad, nuestra preguntando rigor: es ECO? Y resulta que no, pero que los animales son criados en pastos excepto en invierno, y tratados bien y con ética. Hasta te dan un folleto explicándote lo bien que tratan a la ternera que te vas a comer, con fotos y todo (a ver si me van a hacer vegetariano de la penica que me da comérmela a la pobre). Exactamente la misma situación de los huevos: no es la normativa ECO la que define el producto, sino la idea del negocio local con un trato adecuado de los animales. Y qué queréis que os diga,  a mí con eso me basta. Eso y que la comida sea sabrosa, por supuesto.

Utilizar el tiempo de clase para algo útil

Quizá me he pasado con el título. Un poco. No es que crea que los profesores de universidad perdamos el tiempo en clase, al menos no demasiado. Pero a fin de cuentas, una lección clásica de “yo hablo y vosotros escucháis” no es la mejor manera de aprovechar el tiempo que se tiene reservado para los alumnos. Un poco de interacción con ellos no vendría mal, y más aún si los “deberes” que hacen ellos en casa son cosas para las que no necesitan al profesor, como por ejemplo ver un vídeo del profesor dando clase. Éste concepto se denomina “clase invertida” (flipped classroom) y ya se ha hablado mucho y muy bien en otros sitios, como por ejemplo Pere Estupinyà en Si tienes un mal profesor, no vayas a clase.

Pero se puede hacer mucho más que grabar tus lecciones y hacer problemas en clase, que estamos en el siglo XXI y no lo parece. Se puede hacer que los alumnos sean sus propios profesores (peer learning), o se pueden analizar tus propias lecciones con los los datos de las visualizaciones de los alumnos, para determinar qué partes no son tan fáciles o están mal explicadas, por ejemplo. La cantidad de datos que se pueden obtener es inmensa, y como ejemplo aquí tenéis una presentación lo que os acabo de contar, y el sistema que se ha desarrollado en Uppsala y Estocolmo en forma de programa piloto. (La introducción del ponente es en sueco pero luego la presentación es en inglés.)

Mi opinión es que este tipo de clases no son para cualquier asignatura ni para cualquier profesor, pero sí que son para todos los alumnos. Si encuentras la manera de utilizar algo así en tus clases, los alumnos lo agradecerán, vendrán más a clase y aprenderán mucho más. O eso es lo que yo esperaría al menos…

Como planificar (mal) obras en transporte

Cuando se llevan a cabo grandes obras que afectan a distintos medios de transporte en grandes ciudades es muy importante considerar las consecuencias que tendrá sobre el día a día de las personas que circulan por la misma. Porque consecuencias va a tener, pero queremos que sean las menos posibles. Y no siempre se consigue molestar poco.

Ejemplifiquemos esto con un ejemplar ejemplo.

Pongamos que un expatriado vive y trabaja en Suecia. Concretamente trabaja en el centro de Estocolmo, pero como los precios de la ciudad son ridículamente altos, vive en un pueblo al norte, Vallentuna. Y vive en ese pueblo porque tiene una línea de tren de vía estrecha que le lleva directamente a la puerta de su trabajo en 27 minutos, Roslagsbanan. El único ferrocarril de vía estrecha en funcionamiento comercial en Suecia, por cierto.

Estocolmo es una ciudad peculiar. La llaman “La venecia del norte” (como a muchas otras ciudades) por estar compuesta por islas, con sus respectivos canales de agua rodeándolas. Desde un punto de vista logístico, Estocolmo tiene ciertas estructuras críticas: los puentes de entrada a la ciudad. Son los cuellos de botella que limitan el resto de la red, y cualquier perturbación puede hacer que el tráfico de la ciudad entera se colapse. Esta es la razón por la que el peaje de entrada a la ciudad se paga en estos puentes.

Mapa de carreteras y puntos (puentes) de pago al entrar y salir del centro de la ciudad.

Otro problema es que, en caso de vivir en el norte y trabajar en el sur, tienes que comerte la ciudad o dar un rodeo terrible. Pero eso lo están solucionando: llevan años construyendo un anillo alrededor de la ciudad y la última fase, el enlace norte o Norra Länken, abrirá sus túneles al tráfico el 30 de noviembre de este año. Es decir, si vives en el norte estás de suerte, porque la mayor parte del tráfico de entrada a la ciudad se meterá en el enlace al Norra Länken, evitando los embotellamientos diarios en la entrada norte.

El enlace del norte. El pico tan pronunciado arriba del todo es el acceso que evitará todos los males del universo. O quizá sólo evite los atascos.

Pero resulta que a algún genio de la planificación se le ha ocurrido que el mejor momento para hacer las obras de ampliación a doble vía del Roslagsbanan (el tren que nuestro protagonista coge cada día para ir a trabajar cómodamente) las van a hacer entre junio y diciembre de este año. La doble vía mejorará en gran medida la robustez del sistema permitiendo una mayor puntualidad y flexibilidad cuando alguno de los trenes se estropea o retrasa. Pero a cambio tenemos que comernos seis meses sin poder cogerlo, porque han levantado toda la subestructura y las catenarias, y la están montando de nuevo, brand new.

Aquí no hay tren que pase.

Toda la gente que se desplazaba desde el norte necesita una alternativa para estos seis meses, y han montado un servicio de autobuses para sustituir al tren. Lo malo es que te lleva a una estación intermedia, donde necesitas cambiar a tren o metro para continuar tu viaje. Lo bueno es que existe un servicio especial de unos diez autobuses que van por la mañana desde Vallentuna hasta el centro de Estocolmo, y vuelven por la tarde. De esta manera se evitan los transbordos, que pueden resultar una pérdida de tiempo considerable; y si viajas con dos niños a la guardería, como el protagonista de nuestra historia, preferirás no tener que marearles demasiado, que se te rebelan. Entonces, en total tenemos cuatro alternativas: vehículo propio, autobús + metro, autobús + tren, o autobús directo. Todos los que íbamos en tren, unos 10.000 pasajeros al día en las estaciones afectadas [1] tenemos que repartirnos entre estos medios. Si nos repartimos uniformemente, ¼ cogerá el coche. Suficiente para provocar el caos en la entrada norte que tanto nos interesa.

Pero bueno, como no hay otra, por la mañana nuestro resignado héroe coge el autobús que le dejará sin transbordos en la city. Lo bueno es que, aunque siga habiendo zonas de obras con la construcción de los accesos del Norra Länken, en las zonas más conflictivas tenemos un carril bus que nos hará saltarnos el atasco. Pero, aha! No contabais con la astucia de nuestro planificador de obras! Qué mejor momento para cambiar las canalizaciones de cableado de ese mismo acceso a la ciudad! Con un carril menos por sentido para poder realizar los trabajos en la mediana, a tomar por saco el carril bus y a comernos a diario un atasco del quince.

Pero creíais que ya estabamos? Ay, criaturas. Esperad, que aún hay más. Para poder realizar los movimientos de tierras de las obras del tren, a medio camino han cortado un carril de la carretera, dejando un solo carril para ambos sentidos, separando el tráfico con un semáforo automático. No contentos con eso, la parada del autobús la han situado justo antes del semáforo, por lo que los distintos autobuses que tienen que parar en ella llegan y abren sus puertas cuando el semáforo está verde, luego bloquean al resto de autobuses cuando el semáforo está en rojo, y el siguiente autobús volverá a hacer lo mismo. Resultado: pitotes descomunales en la zona más tranquila del trayecto. Tan mal estaba hecho que han tenido que poner personal regulando el tráfico en horas punta para que no protestemos en silencio. Que somos suecos, aquí nadie levanta la voz.

Y ya está… pues va a ser que no. Se han puesto a construir una rotonda en donde el tráfico era decente! Que sí, que era necesaria para evitar un cruce muy malo, pero caray, lleva treita años así y lo tenéis que cambiar ahora mismito?! No podéis esperar seis meses!?

Recapitulemos: unas 10.000 personas han de cambiar su medio de transporte diario a coche o bus, con el consiguiente atasco que esto genera. Y a la vez se realizan unas obras que dificultan la circulación, otras que se cargan el carril bus, otras que bloquean el tráfico de mala manera en la zona más tranquila, y otras que podían esperar. Para que veáis que no todo es jauja al norte del norte.

Otro día ya si eso hablamos de las consecuencias para la flota de autobuses de la necesidad de crear varias líneas nuevas ex profeso para sustituir los trenes.

Todo parecido de los protagonistas con personas reales es incidental, anecdótico y circunstancial. Creo.

Actualización 2014/10/21

Os acordáis de esa rotonda que no era realmente necesaria? Pues ahora LA TIENEN CERRADA durante tres días, obligándote a dar un rodeo del triple de distancia por una zona que no está preparada para semejante carga de vehículos. Atasco garantizados mañana y tarde!

Actualización 2014/10/29

Pues en la misma rotonda que están montando tenemos tareas de asfaltado, para lo cual han dejado un solo carril y dan paso alternativo en una y otra dirección. Creo que deberían cambiar el nombre del encargado de obras al encargado de joderte la mañana.

Referencias (en perfecto sueco)

[1] http://sl.se/globalassets/rapporter-etc/sl_rapport_2012_lowres.pdf
[2] http://www.trafikverket.se/Privat/Projekt/Stockholm/E20-norra-lanken/

La mejor divulgación

La mejor divulgación es la que no se nota. La que es parte del día a día. La que hace que quieras saber más sin pensar que ya están intentando venderte la moto. La que está embebida en un espectáculo de magia o en un programa de cocina. La que te embosca en el supermercado. La que se infiltra y te rodea sin que te des cuenta, hasta que es demasiado tarde. La que, mientras te frotas las legañas, te obliga a explicar a tu hijo por qué en el brik de leche hay un robot sacando fotos y pasándoselas al planeta tierra para que las mire.

Brik de leche sueco, de Arla

Vad går Rosetta ut på? – ¿Qué está pasando con Rosetta?

La que te pilla a contrapié. La que te obliga a pensar sobre el tema y explicárselo ya no a tu abuela, sino a tu hijo de cinco años, para que lo entienda. La que hace que tu hijo se motive y empiece a hablar de bolas de fuego en el espacio que se ven pequeñas desde la tierra. La que hace que un servidor, que odia las cosas espaciales, las explique como si me apasionaran sólo por ver su cara. De la que no puedes escapar, porque te ha emboscado donde menos te lo esperabas, en es lugar más mundano, en el momento más regular de la semana, incluso íntimo: el desayuno.

Gracias, Arla.