Resígnate, vampiresa

Mavis y Johnny, los protagonistas de nuestra historia, están charlando sentados en el tejado del Hotel Transilvania, hablando de los viajes que ha hecho Johnny, cuando  de pronto…

Mira qué cara de interesante pongo. Ahum.

Mira qué cara de interesante pongo. Ahum.

(Dramatización)
– Cómo? Que nunca has visto un amanecer, Mavis, con lo bonito que es? Tenemos que solucionar esto! – pone cara de interesante.
– Pero Johnny, soy una vampiresa! El sol me quemará todo el cuerpo en cuanto salga!
– Tu déjamelo a mí… ven aquí…

watching_the_sunrise

Desde aquí veremos el amanecer sin que sufra tu delicada piel.

Y así, ocultándose detrás de la chimenea, es como nuestra adorable vampiresa queda embelesada por la belleza del sol al salir sobre los Cárpatos, mientras siente mariposas en el estómago y… Stop! Para el carro, para. Cómo dices que ha visto el amanecer? Agazapada tras una chimenea? Y no se ha quemado nada? Pues va a ser que no me lo creo.

Premisa

Para analizar lo que acaba de pasar, supongamos lo siguiente: los vampiros cuando se exponen de manera directa a la luz del sol se queman, y por lo tanto humean (como mínimo los de esta película, ya sé que los de Crepúsculo sacan chriribitas, pero en Hotel Transilvania se queman como todo hijo de vecino vampírico -tal y como podemos ver más tarde en la película donde Drácula se ve obligado a calzarse un sombrero mejicano- ). En esta escena la teen-vampiresa no humea, ergo no ha recibido rayos del sol directamente en su piel.

dracula_hat

*sigh*

Discusión

Si la vampiresa no se quema mientras sale el sol, eso implica que está perfectamente tapada por la sombra de la chimenea tras la que se encuentra agazapada. La sombra es, básicamente, la zona a la que los rayos de sol no llegan de manera directa por haber un obstáculo que se lo impide, y por lo tanto no se quema.

S - sol; A - objeto oculto tras la chimenea; B - objeto parcialmente oculto tras la chimenea.

S – sol; A – objeto oculto tras la chimenea; B – objeto parcialmente oculto tras la chimenea.

Otra cuestión a analizar es cómo vemos los objetos: los vemos porque la radiación que emiten o que rebota en ellos entra en nuestros ojos, donde los bastones y los conos se encargan de transformarla en señales eléctricas que enviar a nuestro cerebro para que interprete lo que acabamos de ver. Si podemos ver los objetos situados en zonas de sombra es porque la radiación visible se refleja en todos los objetos y acaba llegando a la zona de penumbra, donde se refleja de nuevo para acabar en nuestros ojos. Se ve más tenue porque la reflejada es sólo una pequeña parte de la radiación.

Ergo, para que la vampiresa vea el amanecer es necesario que los rayos del sol entren en sus globos oculares. Y si está oculta tras la chimenea, eso es imposible.

Alaaaaaaa......

Alaaaaaaa……

Conclusión

Resígnate, vampiresa. Nunca podrás ver el amanecer sin quemarte las retinas. O el iris. O todo el ojo en general y, de paso, también la cara.

*snif*

*snif*

Esta entrada participa en el Quincuagésimo Primer Carnaval de Física (Abril de 2014) alojado en del Carnaval de la Física cuyo blog anfitrión es ::ZTFNews.”, dedicada al April Fools’ day. Así que me lo he intentado tomar con humor!

Además, es la entrada inaugural de una sección sobre gazapos científicos en películas de animación, que cuando las veo con mis hijos me paso de escéptico y criticón… y ya tengo un par localizados.

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Eso va a ser de la física

Este es el fútil intento de hacer algo poco serio para el cuatrigésimo noveno Carnaval de Física organizado por @cuantozombi en su BLOG con mayúsculas cuantozombi.com. Que las otras dos entradas (una y dos) eran muy seriotas. 

Esta es la bonita historia de superación personal de uno de los animales de juguete que pueblan mi casa.

En el país de los animalitos vivía el señor Vaca, de color naranja rojizo con manchas carmesí. Era muy infeliz, y es que no podía caminar erguido. Hiciera lo que hiciera acababa con su  morro contra el asfalto. Por eso, su buena amiga la señora Conejo le acompañaba siempre que podía, sujetándole con sus fuertes orejas.

Esto es una amiga y lo demás son tonterías.

Esto es una amiga y lo demás son tonterías.

–          No es justo! – decía el señor Vaca – Por  qué puede la señora Conejo mantenerse siempre erguida y yo, en cambio, me esmorro continuamente?

El cuñado del señor Vaca, Don Toro de Lidia – que es un animal hecho a sí mismo, de la universidad de la vida en la dehesa – se lo explicó con su tono firme y complaciente:

–          Yo lo siento mucho por ti, de verdad – dijo intentando empatizar con él, con escaso éxito – pero es que su físico hace que sea muy estable. Tiene una base muy amplia, con sus patitas delanteras proyectándose hacia delante, de manera que todo su cuerpo se encuentra rodeado por su base. Por eso no se cae y es más estable. Tú, en cambio, tienes unas patitas muy cortas y finas, con un área de contacto muy pequeña, y así no hay manera.

Catapún! Sin ayuda, de morros al suelo.

Catapún! Sin ayuda, de morros al suelo.

Pues la verdad es que su cuñado sabía de todo e inspiraba confianza, pero lo que decía tenía pinta de magufada. Como que el tamaño de la base? Mira el maldito Sir Avestruz! Tiene dos patitas con un pie mínimo y es estable cual montaña! Aquí había algo que estaba pasando por alto, así que decidió que ya era hora de agarrar la vaca por los cuernos y fue a la consulta del doctor Perro. El sistema de salud semi-privatizado que había implantado el alcalde, Don Zorro, no funcionaba muy fino; por suerte el doctor Perro era muy eficiente y era capaz de despachar más pacientes que la media a base de meter horas. Por eso, al señor Vaca no le extrañó que fuera directo al grano nada más entrar.

–          Tú lo que necesitas no es un doctor como yo – dijo el Dr. Perro.

–          Ya está – pensó Vaca – me derivan al especialista desde el primer momento. Estos sistemas privados sacándote los cuartos de doctor en doctor mientras te mueres lentamente…

–          Tú necesitas un doctor en física! Te derivaré al Profesor Gato, que podrá ayudarte mucho mejor que yo.

–          En serio? Un físico? – dijo Vaca – Y seguro que él podrá ayudarme? Mira que no quiero acabar en la consulta de la señora Lamprea, que me da que eso de la homeopatía es una engañifa (a pesar de que al marido de la prima de mi cuñado le curaron un cáncer con reiki homeopático).

–          Tú tranquilo, que no sé si tiene la solución, pero lo tuyo es de la física seguro.

El doctor Perro inpira confianza.

El doctor Perro inspirando confianza.

Y allí que se dirigió el señor Vaca. Así que estoy mal de la física, quien lo iba a decir. Con lo saludables que salieron mis compañeros de molde. Todos con la física por las nubes. Y yo aquí, con el morro por tierra.

El Prof. Gato era un tanto peculiar. Tan pronto te auscultaba como se tiraba al suelo inerte por un rato. Si es que ser doctorado en física no puede ser bueno para la cabeza, ya lo dice mi cuñado. Pero resultó ser de mucha ayuda. Realmente sabía lo que hacía.

–          Usted lo que tiene es un desequilibrio en el centro de masas respecto de sus puntos de apoyo – dijo.

–          Mande? – el señor Vaca puso cara de desquicie.

–          Déjeme que se lo explique…

–          Como?! Pero si los doctores no explican nada!

–          Es que yo soy un tipo de doctor diferente: lo explico todo. Da igual que no lo entienda, yo se lo explico: usted es un juguete con una masa determinada. Pero la masa no está distribuida de manera uniforme a lo largo de todo su cuerpo, por lo que su centro de gravedad (el lugar ficticio en el que podemos colocar una fuerza equivalente a su peso) no está centrado longitudinalmente. En su caso tiene usted la cabeza sobredimensionada, acumulando una gran cantidad de material a su alrededor; por lo tanto, su centro de gravedad se sitúa adelantado. Esto de por sí no es un problema, ahí tiene usted al doctor Perro, con su cabeza grande cual melón; el problema es que en su caso el centro de gravedad se encuentra por delante de todos sus puntos de apoyo.

–          Se refiere a mis patas?

–          Eso es. Para que un cuerpo se encuentre en equilibrio estático se han de cumplir dos criterios: ha de existir un equilibrio de fuerzas, y además un equilibrio de momentos.

–          Un momento, un momento… qué es un momento?

–          Uf, me lo está poniendo usted difícil. Dicho rápido y mal, un momento se genera cuando una fuerza actúa a determinada distancia de un punto. Esta fuerza genera un momento en ese punto, equivalente al producto de la fuerza por la distancia más corta desde la línea de aplicación de la fuerza hasta el punto. La fuerza hará que el objeto intente girar respecto a ese punto; eso es un momento.

Una fuerza F aplicada a una distancia d genera un momento M. Y si el apoyo lo permite, hará que el objeto gire o ruede.

Una fuerza F aplicada a una distancia d genera un momento M. Y si el apoyo lo permite, hará que el objeto gire o ruede.

–          Mmmmm… bueno, de acuerdo, volvamos a mi caso.

–          En su caso, al tener el centro de gravedad fuera de sus puntos de apoyo, no es posible llegar a un equilibrio de momentos, por lo que aparece cierto momento que hace que dé con su cara en el camino.

R1 y R2 son las reacciones que el peso genera al transmitirse al suelo, y como podéis comprobar no son capaces de contrarestar el momento generado por el peso del señor Vaca.

R1 y R2 son las reacciones que el peso genera al transmitirse al suelo, y como podéis comprobar no son capaces de contrarestar el momento generado por el peso del señor Vaca.

–          Pero entonces… porqué me paro cuando estoy con la jeta en el suelo?!

–          Pues porque entonces sus puntos de apoyo ya no son sus cuartos delanteros y sus cuartos traseros, sino sus cuartos delanteros y su morro. Y como el centro de masas sigue en el mismo lugar, ahora ya es posible llegar a un equilibrio de momentos, generando el equilibrio estático que tanto ansía.

Al señor vaca el cerebro le iba a mil. Sólo entender la extraña jerga del Profesor Gato ya le estaba dando dolor de cabeza. Pero él era un animal inteligente, y empezó a ver un agujero en la explicación del profesor.

–          Pues entonces ya me explicará usted porqué cuando me ayuda la señora Conejo, que lo único que hace es poner su oreja para que yo ponga detrás la mía, no me caigo. Ahí no hay un punto de apoyo que genere la fuerza vertical necesaria para el equilibrio de momentos! (Hah! Gotcha!)

–          El hecho es que no es necesario que la fuerza que equilibre sus momentos sea vertical. En su caso, cuando recibe asistencia de su compañera, La fuerza de reacción horizontal se encuentra situada por encima de su centro de gravedad. Por ello, el momento que genera es contrario al generado por el resto de fuerzas.

–          (Menudo animal, se las sabe todas!) Y entonces… entonces ya no tenemos equilibrio de fuerzas horizontales!

–          Juzga usted erróneamente de nuevo. Existe la denominada fuerza de rozamiento, que hace que unas superficies en contacto sean capaces de transmitir esfuerzos tangenciales. A más coeficiente de rozamiento, más fuerza se puede transmitir. En su caso, las patitas de goma poseen un elevado rozamiento que permite generar una reacción horizontal a las fuerza de reacción en la oreja de la señora Conejo. Todo el sistema se encuentra en un bello equilibrio estático. Pero mejor dejemos los conceptos complejos para una sesión más avanzada.

Vaca estaba sudando. Nunca había necesitado pensar tanto para hablar con alguien, su cerebro estaba sobrecalentado y necesitaba un descanso. Se recostó en el diván.

–          Por qué tiene usted un diván?

El profesor Gato no respondió. Estaba en el suelo con la lengua fuera y los ojos en blanco. De pronto volvió en sí.

–          Y puede que tenga una solución para usted.

–          En serio!?

–          Ha oído usted hablar de los tentetiesos?

–          Pues sí, pero no sé qué me da que usted me va a contar cosas sobre las que jamás había pensado…

–          Pues usted necesita convertirse en un tentetieso. No importa qué posición adquiera, al final siempre acaba tieso! Tente-tieso, lo pilla usted?

–          Ya veo que del sentido del humor también estamos un poco tocados…

–          Mire usted: los tentetiesos tienen la base redondeada, y su centro de masas se encuentra muy cercano al suelo, por debajo de su centro de rodadura. De esa manera, cuando intenta rodar el centro de masas se desplaza lateralmente en sentido contrario al del centro de rodadura, por lo que la fuerza del peso crea un momento que tiende a centrarlo de nuevo. El tentetieso siempre está de pie!

Tente-tieso! Lo pillais?!

Tente-tieso! Lo pillais?!

–          Hombre, tampoco es eso, que yo quiero poder dormir tumbado… de todas maneras espérate un poco. Que con tanta explicación ya he entrado en calor y me parece que no has pensado en una cosa. Si la base es redondeada, no podré sujetarme en las cuestas! Caeré rodando cual pelota desbocada. No, si se me está pegando hasta el lenguaje.

–          Está usted en lo cierto, señor Vaca. Una pelota, con su centro de gravedad y de rodadura coincidentes, no es estáticamente estable en una cuesta. Sin embargo, el tentetieso puede llegar a serlo, siempre que el rozamiento en la pendiente sea suficiente. Pero ya le digo, dejemos la tribología para la siguiente consulta.

–          Anda, pues no me lo habría imaginado. Sin embargo, la cirugía es una decisión muy importante, me lo he de pensar.

Según salía por la puerta oyó como el profesor Gato se desplomaba por enésima vez. De vuelta a casa en solitario, arrastrando el morro por los suelos, sólo podía pensar una cosa.

–          Mi cuñado no tiene ni puta idea.

Pues eso.

Nota 1: La entrada ha recibido el premio “It’s science bitches!” de @kpitel y estoy orgullosísimo por ello, mil gracias! La chapita va a  la columna lateral en cuanto tenga un rato más largo 😀

Nota 2: Si queréis difundirla más, la tenéis en Menéame y en Divúlgame.

Construyendo ingenieras a base de juguetes rosas

Aunque sólo sean para hacer una gran máquina de Goldberg rosa gigante! La verdad es que me ha puesto la piel de gallina. Disfrutadlo y, si tenéis niñas en edad de crecer, compradles juguetes de todo tipo 😉

Lo vi esta mañana gracias a @pikucom

La entrada de dar envidia: pappaledighet

Pido disculpas por adelantado, porque esta es una entrada de dar envidia. Desde el 1 de septiembre estoy oficialmente de Pappaledig, baja por paternidad. Mi hija menor, Aiora, nació el pasado 6 de Diciembre y hasta ahora mi otra mitad ha estado de baja cuidando de ella, and now my watch begins. “Como?!” estaréis pensando. “Lleva 9 meses de baja… y ahora empieza él?! Pero esto qué es!?”. Pues resulta que en los años 30, en medio de una gran crisis, se publicó Crisis in the Population Question, un libro que hablaba de la crisis de fertilidad sueca y como contrarestarla (le dedican un capítulo entero a criticar el Maltusianismo). Este libro fue una influencia indiscutible en el actual sistema de bienestar sueco, y puedo aseguraros que funciona.

Si buscas pappaledig en Google esto es lo primero que sale…

Además, en la década de los 70 comenzaron las políticas de igualdad en el trabajo, primero fomentando acuerdos entre compañías y sindicatos, posteriormente creando diferentes leyes sobre el tema: impuestos individuales, aborto, familia,  ampliación de guarderías, seguros por paternidad, igualdad de oportunidades en la vida laboral, y algunas más. La igualdad se introdujo en el currículo escolar, y se creó una comisión de igualdad con distintas delegaciones, que incluía ministros, altos cargos y defensores del pueblo entre otros.

Por lo tanto, tenemos una política nacional que apoya las familias con hijos y que apuesta firmemente por la igualdad; el resultado es el que ya os he contado: estoy de baja por paterniad, ahora mismo a media jornada; y me esperan unos meses a jornada completa.

Empecemos con los tecnicismos, cuales son los números: por tener un hijo te dan 480 días de baja a repartir entre la los dos progenitores, o guardians en caso de adopción. 90 de esos días se paga un salario mínimo de 180 SEK al día (unos 20 €) y el resto te dan un 80% de tu salario, hasta un máximo de 910 SEK al día (unos 100 €). Si tienes suerte (más aún), algunas copañías suplementan un poco más por su cuenta. En mi caso concreto, KTH me paga un 10% más, llegando al 90% de mi salario base.

60 de esos días son exclusivos de la madre, y otros 60 son exclusivos del padre. El resto de días los puede tomar todos la madre, todos el padre, o a repartir. Incluso tienes la posibilidad de coger 30 días ambos a la vez (gastando el doble de días, por supuesto). Además, al nacer el niño el padre tiene 10 días de baja por enfermedad que puedes cogerte durante su primer mes de vida (equivalentes a los 15 días para el padre en España). Estos días los puedes coger hasta que el niño tiene 8 años o completa su primer curso de colegio (habitualmente a los 7 años).

Desde el gobierno sueco se fomenta que los días se repartan equitativamente entre ambos progenitores. Cómo? Pues pagando más a los que lo hacen! Descontando los 60 días exclusivos, cada día extra que se coja el segundo guardián te pagan 50 SEK (menos de 6 €) hasta un máximo de 13 500 SEK al año (1 550 €). Casi nada, como para no repartirlo equitativamente.

El reparto equitativo de los días de baja tiene una consecuencia muy positiva: a quien te contrata le da igual que seas hombre o mujer, puesto que en teoría ambos se van a coger la misma cantidad de días de baja, dado que la familia optimiza la cantidad de recursos que recibe para el mismo periodo de cuidar al niño. En la práctica no es del todo cierto, puesto que aun así las mujeres tienden a coger más tiempo de baja que los hombres: en 2012 los hombres cogieron un 24% del total de días de baja.

Visión… humorística? del pappaledig

La flexibilidad que te dan a la hora de elegir estos días es abrumadora. Puedes hacer prácticamente lo que te apetezca con estos días, desde no cogerlos hasta cogerte 1/2, 1/4 o 1/8 de día. También puedes coger menos días a la semana para cobrar menos pero alargar el plazo que estarás de baja, si coges 5/7 o 6/7 días a la semana ni siquiera tienes que pedir permiso a tu compañía, por debajo de esos valores tienes que ponerte de acuerdo con ellos.

Este es el post de dar envidia, pero yo también he estado en el otro lado. Mi hijo mayor tiene ahora poco más de cuatro años y nació en Donosti. Tuve mis 15 días de baja de rigor, pero no fue eso lo que más dolió, sino el tener que dejarlo a los 4 meses en una guardería varias horas. Por las tardes se quedaba con familiares. Cuando estabamos allí, nos dió pena pero es lo que había, no había más opciones. Después de vivir aquí, ahora mismo me parece inhumano lo que ocurre en España.

Fuentes:

Wikipedia – “Crisis in the Population Question”
Issue Histories Sweden: Series of Timelines of Policy Debates
Sweden.se – Gender equality: The Swedish approach to fairness
Your Living City – Maternity and Paternity Leave in Sweden
Försäkringskassan – Föräldrapenning [ENG]

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Pseudociencias en el embarazo: acupuntura

Suecia es un país genial para tener descendencia. La medicalización del parto se reduce al mínimo, no ves a ningún ginecólogo en todo el proceso a no ser que algo vaya mal, y tratan a la futura madre muy bien, sin condescendencia ni superioridad, con las matronas y enfermeras asistentes dándole a elegir durante todo el proceso. Lo que no implica que no puedas escoger epidural, como es el caso de Reino Unido. Tiene lo bueno de los modelos “modernos” de parto con las ventajas de los partos “clásicos”, y es la madre la que escoge lo que quiere. Todo. Lamentablemente, también dan a elegir cosas que no son muy útiles, como por ejemplo la acupuntura.

Hasta los príncipes tienen niños en Suecia. Oh, wait! Eso sí, él se cogerá seis meses de baja de paternidad, como el 95% de los padres suecos.

Qué es la acupuntura

Meridianos

La acupuntura es una pseudomedicina o medicina alternativa, enmarcada dentro de la medicina tradicional china, que afirma que si te clavan agujas en puntos concretos de tu anatomía (meridianos) y aplican una pequeña rotación, el cuerpo responde de determinada manera (habitualmente de manera positiva). Pues bien, a pesar de los muchos ensayos clínicos que se han hecho la acupuntura solo ha demostrado ser válida como método analgésico para dolores crónicos [1]. Y lo más gracioso es que da igual el lugar en que te claven las agujas, la efectividad es similar si las clava un acupuntor profesional que una persona sin conocimientos. Es decir, el efecto no es debido a que exciten tu qi, sino a que te pinchan agujas (y probablemente te olvidas del dolor crónico por un rato).

Por cierto, si queréis más información sobre la acupuntura os recomiendo que os alejéis como la peste de la Wikipedia en español (a la que ni siquiera pongo un link), porque tiene un sesgo acientífico que tira para atrás. La versión en inglés es mucho más rigurosa y menos condescendiente con las pseudomedicinas alternativas.

Qué ofrecen en Suecia

Como ya he comentado, en Suecia intentan que el parto sea lo menos medicalizado posible, por lo que fomentan mucho las técnicas de respiración y relajación que permitan a la embarazada estar calmada entre contracciones, y así soportar mejor el dolor producido por éstas. Y aquí es donde entra la acupuntura, y es que por lo visto clavar cuatro agujas en una zona de la piel de la cabeza cercana a la coronilla tiene un efecto relajante, según algunas de las matronas con las que hemos hablado. Sobra decir que es una soberana tontería… pero aun así un 10% de las parturientas suecas utiliza esta técnica de acupuntura para relajarse durante el parto.

El verdadero problema de las medicinas alternativas es que dejes de usar la medicina que sí que funciona. En este caso el uso de acupuntura es completamente inofensivo, dado que no sustituye a un tratamiento médico, siempre que las agujas están esterilizadas y envasadas antes de su uso, claro. Sin embargo fomentar desde el sistema (semi)público de salud el uso de métodos nada científicos da pie a dar pábulo a otras charlatanerías más perjudiciales. Que a los vendepócimas les das una oportunidad y se lanzan a por tu billetera…

Referencias

[1] Madsen, M. V.; Gotzsche, P. C; Hrobjartsson, A. (2009). “Acupuncture treatment for pain: systematic review of randomised clinical trials with acupuncture, placebo acupuncture, and no acupuncture groups”. BMJ 338: a3115. doi:10.1136/bmj.a3115.

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Escepticismo precoz y niños preguntones (II)

– Aita, qué es el Tiempo?

¡Joder con el niño! ¡Nos va a salir físico teórico! ¡O filósofo! ¿Y a esto qué le respondemos? Su madre, que tiene mucho criterio, le pregunta:

– ¿Y por qué lo preguntas?

– Cuando jugamos al Busytown*, cuando el reloj de arena se termina dices “¡Tiempo!” ¿Qué es tiempo?

¡Culpable!

Vale, eso es otra cosa. Es relativamente sencillo de explicar aplicando una situación concreta, y más esta con la que está muy familiarizado. Es un juego de mesa en el que posees un tiempo fijo para encontrar el mayor número de objetos iguales. De hecho, puedes sacar muchísimos ejemplos para responder a “qué es el tiempo” en el día a día (noche-día, días de la semana, estaciones, duración de un programa de televisión, viajes en autobús…), pero siempre dependes de que su intuición sea correcta respecto al nexo común de todos los ejemplos. Es una pregunta extremadamente compleja para responder en una sola frase a un niño pequeño, nos tendremos que conformar con alimentarle de todos los ejemplos que se nos ocurran hasta que lo entienda por sí mismo.

Y entonces, sin relación alguna, me encuentro lo siguiente entre mis lecturas RSS (negritas mías):

¿Qué es el tiempo? Lo que miden los relojes. ¿Existe el tiempo en un universo en el que no se pude construir ningún reloj? Según las ideas de Albert Einstein, no existe lo que no se puede medir. ¿Se puede construir un reloj solo con fotones? No, por ello se suele decir que para un fotón no existe el tiempo, solo el espacio. ¿Se puede construir un reloj en un universo en el que no existen partículas con masa y todas se mueven a la velocidad de la luz? Construir un reloj requiere intercambiar partículas sin masa entre partículas con masa, utilizando solo las primeras es imposible construirlo. Durante la primera billonésima de segundo tras la gran explosión (el big bang) creemos que ninguna partícula tenía masa, salvo el bosón de Higgs (la única partícula capaz de interaccionar con el campo de Higgs en dicha época). La única partícula que permitía construir un reloj era el bosón de Higgs. La naturaleza del tiempo parece ligada de forma íntima al bosón de Higgs.

Seguir leyendo “El bosón de Higgs y la naturaleza cuántica del tiempo” en Francis (th)E mule Science’s News

Mañana se lo cuento, a ver si es más de física teórica o de filosofía.

Enrtrada relacionada: Escepticismo precoz y niños preguntones

* Si sois padres y no conocéis el universo de Richard Scarry, ya estáis tardando. Entrada nostálgico-educativa en breve.

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Escepticismo precoz y niños preguntones

Día de Santa Lucía. Atracón de galletas de jengibre. Dolor de tripas espantoso. Solución que cualquier padre probaría: dar un beso en la tripa.

Aita, ¡los besos no curan!

Ya está. Tras decenas de ensayos, mi retoño de tres años y medio ha llegado a la conclusión de que los besos no curan. Solo le ha faltado decir que la supuesta mejora es debida al efecto placebo. Realmente no se si estoy contento de que haya llegado a esa conclusión él solo, o triste porque se nos ha acabado el truco. Pero esta frase tan escéptica me sirve de McGuffin para hablar sobre el ansia de saber de los niños de tres a cinco años, que la estoy sufriendo en mis propias carnes.

¡Culpable!

¿Y por qué?

En cuanto los niños son capaces de articular frases cortas aparece el temido ¿Y por qué? Los niños de tres a cuatro años comienzan a entender la causalidad, y su curiosidad provoca que pregunten sin cesar por la causa de distintas cuestiones. Puede ser realmente agotador, sobre todo cuando no es evidente ni fácil de explicar. ¿Por qué has dicho hola a esa señora? es relativamente sencillo. Porque es una conocida y estoy siendo educado con ella. La causalidad es evidente. ¿Por qué ese señor ha cruzado el semáforo en rojo? tiene más miga, puesto que no conocemos los motivos, pero se soluciona con una respuesta-duda: Pues no lo sé, pero a lo mejor no se ha dado cuenta de que el semáforo estaba de color rojo. Curiosidad satisfecha, ambos felices. Cuando la causalidad es muy compleja, e.g. ¿Por qué las vacas tienen cuernos? la cuestión se puede zanjar con un abanico de posibilidades: algunos animales tienen cuernos con pincho, como las vacas; otros tienen cuernos con ramas como los renos; otros no tienen cuernos, como los perros. Hay muchos tipos diferentes de animales.

Es especialmente irritante cuando empalman uno tras otro los por qué. Ejemplo: ¿Y porqué hay diferentes tipos de animales?  Algunas  veces ni siquiera tiene sentido preguntar otro por qué, pero ellos no lo saben, trabajan a prueba y error. Quieren saber si se puede saber. Nada que no se pueda solucionar con un poco de paciencia, pero puede llegar a ser agotador. Es agotador.

Pumba!

Mi cabeza tras el quinto ‘por qué’ en cadena

En mi caso el problema viene cuando la causalidad es técnica, pero muy compleja para un niño de cuatro años. ¿Por qué las puertas del autobús hacen Pschhhh al abrirse y cerrarse? Problemón. En nuestra familia los dos adultos somos doctores en ingeniería. Somos expertos en saber como funcionan las cosas y explicarlo a gente adulta. Pero… ¿como le explicas a un niño la acústica del sistema neumático? Pues mira, es que la apertura y cierre de puertas está gobernada por un sistema neumático que, al expulsar a la atmósfera el aire a presión retenido por los cilindros, produce ese sonido debido a la perdida de carga en la salida. El pobre niño te va a mirar con cara de “me estás vacilando” y va a creer que no le tomas en serio. Aparte del ejemplo anterior, hace poco he tenido que lidiar con ¿Por qué el tren hace clonk-clonk—clonk-clonk— cuando sale de la estación? y es un esfuerzo mental tremendo buscar una explicación que le deje satisfecho y no sea demasiado complicada.

Sin embargo soy firme partidario de reducir mi salud mental a costa de responder el mayor número de preguntas posibles, con el mayor equilibrio posible entre precisión y simplicidad. Quiero que mis hijos sepan que existe una causalidad en todo. Que nada es por que sí. Que no son pesados por seguir preguntando. Quiero, deseo, que sean científicos precoces. Jóvenes escépticos. Que siempre quieran saber más. Y que no se avergüencen de ello.

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