Qué difícil es cambiar según qué cosas

Hace unos días, el 11 de febrero, fue el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia.

Más o menos a la par, se publicaba el informe anual de 2015 de mi universidad, KTH en Estocolmo, donde se comentaba que la cantidad de mujeres catedráticas (professor) y profesor contratado doctor (Associate Professor) había aumentado ligerísimamente, mientras que en el nivel de Profesor Ayudante Doctor (Assistant Professor) había empeorado mucho porque no se había contratado a ninguna mujer en 2015. Repito: cero mujeres contratadas. No sé cuantas plazas han sido asignadas en total, porque el informe aún no está publicado, pero me da igual: un 100% de las plazas adjudicadas a hombres no augura nada bueno.

El sistema de contratación del KTH es relativamente nuevo; el Tenure Track, o carrera científica, tiene tres etapas: Assistant Professor, Associate Professor, Full Professor (o Professor a secas). Esto está normalizado desde hace unos pocos anos (5 quizá?), y antes no existían las dos categorías intermedias como tal: eras un investigador/profesor temporal, o eras un investigador/profesor fijo. Se implantó el sistema para mejorar la estabilidad de la carrera investigadora, entre otras cosas para atraer a más mujeres a la misma. Y es que las mujeres, a pesar de ser más de la mitad del total de universitarios, desaparecen según se sube en la carrera científica (efecto conocido como “fugas en la tubería”, o “Leaking Pipe“).

Pero no sólo se ha hecho esto para mejorar la igualdad en los puestos superiores en academia. Suecia es un país que se toma bastante en serio el tema de la igualdad, con un partido político feminista a punto de entrar en el parlamento. Los comités de selección de la universidad tienen formación específica sobre igualdad. Las ofertas de trabajo son revisadas por un equipo especializado en igualdad para que la manera en la que están escritas no provoque rechazo en las candidatas mujeres. El comité de expertos internacionales que analiza los currículums (sí, se dice así) es igualitario. Los candidatos en las entrevistas finales suelen ser el mismo número de mujeres y de hombres. Los procedimientos se revisan continuamente para evitar procesos de selección viciados. Y esto es sólo lo que se hace respecto a la contratación de científicos, que a nivel de carrera, master, doctorado, etc. las clases específicas o los grupos de apoyo son algo muy común.

Y a pesar de todo, muy a pesar de todo esto, el año pasado no se contrató a ninguna mujer en el escalón más básico de la carrera científica en mi universidad. Estas personas serán los futuros Assistant Professors y Professors, de manera que estamos lastrando la igualdad en el futuro a medio plazo.

Me consuela un poco que el propio presidente de la universidad dice que esto le preocupa mucho, y que están reuniéndose para tomar medidas al respecto, entre las cuales se encuentra centralizar aún más el proceso de contratación (hoy en día está controlado por las distintas escuelas). Ya veremos lo que se consigue, pero viendo todos los esfuerzos que se están haciendo y el resultado que tienen sólo me queda pensar: qué difícil es cambiar según qué cosas.

Anuncios

Lo confieso: a veces compro ECO

Soy un radical. No compro ECO por defecto. Por qué? Pues porque no quiero morirme de comer brotes de soja alemanes, por ejemplo. O porque en los cultivos ECO se usan pesticidas “naturales” extremadamente tóxicos. Pero principalmente porque cuando yo compro ECO estoy justificando que se malgasten recursos en una normativa que quizá comenzó con buena voluntad, pero no tiene ni pies ni cabeza. Ya he hablado antes de esta fobia tan lógica cuando hablaba de porqué compro huevos de gallinas felices (pero no ECO). Pero hasta yo, con mi tan estructurada intransigencia, compro ECO de vez en cuando por iniciativa propia. Éstas son las condiciones que se deben dar para que tal magno evento ocurra.

EU_organic_farming_logo.svg

1.- Que lo ECO sea más barato que lo convencional

No suele ser el caso a no ser que esté de oferta. Lo habitual es que la comida etiquetada como ECO sea entre un 10% y un 175% más cara que la convencional, debido a las limitaciones que la etiqueta ECO requiere sobre los cultivos o la ganadería. Que me vendes el mismo producto en formato ECO más barato? Pues lo compro, punto. Que la pela es la pela.

2.- Que haya sido cultivado sustancialmente más cerca de mi casa

Esta es un poco más subjetiva, y depende también de cuánto más pago por el producto ECO. Pero si me dan a elegir entre entrecot de ternera neozelandés y entrecot ECO de Suecia, pues elijo el segundo. Si no cuesta el doble, claro. Mirándolo en retrospectiva, creo que nunca he aplicado esta regla para comprar ECO en lugar de convencional, aunque sí que la aplico para elegir entre distintos productos convencionales.

3.- Que tengan un sabor sustancialmente mejor

Si la anterior era subjetiva, ésta ya ni os cuento. El ejemplo más claro es que aquí, en Suecia, las frutas dejan mucho que desear. Por eso hubo una época que comprábamos una caja de fruta y verdura ECO que nos traían a casa cada semana, porque realmente había diferencia en sabor. La pregunta que todo escéptico ha de hacerse es: existe un marcador objetivo de la sabrosura de la fruta? Y la respuesta es que sí, sí que lo hay: los niños comían mucha más y por iniciativa propia. Eso sí, no encuentras compañías que te manden fruta a casa si no es ECO, porque ya sabes, lo normal lo compras en el super y punto. Supongo.

4.- Que las propiedades nutricionales sean mejores

Aquí ya entramos en otro nivel, el de los productos procesados con denominación ECO, que por aquí abundan sobremanera. Por ejemplo pasta ECO, tomate frito ECO o, el ejemplo que nos atañe, copos de maíz ECO (aka Corn Flakes ECO). Los normales tienen una cantidad de azúcar de 8g por cada 100g, mientras que los ECO tienen… menos de la mitad! 3.6g para ser exactos. Y no es que los de marca sean especialmente azucarados, también comprobé los de marca blanca barata (5.8g) y los de marca blanca regular (8.6g). Alguien me puede explicar cómo puede el azúcar del mismo tipo de cereales ser más del doble? (Tranquilos, es una pregunta retórica.)

Cornflakes ECO suecos, información nutricional

Cornflakes ECO suecos, información nutricional

nutrition.8.400

Corn Flakes de marca, información nutricional

Aun así, cada vez que compro algo ECO lo hago con la nariz tapada, pensando que estoy fomentando el uso de pseudociencias agrícolas en el sector. A pesar de que la etiqueta ECO no sea la razón por la que lo compre (y de hecho, de manera habitual sea la razón de que NO lo compre), los productores de productos ECO cuentan mi compra como que existe demanda debido a un hecho diferencial (ser ECO) que no es el hecho diferencial por el que he comprado su producto.

Para que veáis que todos tenemos nuestro precio.

De autorías científicas y Big Data

El Big Data es el término de moda. Pero me voy a poner un poco gili y voy a hablar de Bases de Datos, porque el Big Data a fin de cuentas no es más que la acumulación y manipulación de datos, a una escala muy grande o de una complejidad excesiva. Pero una base de datos a fin de cuentas, aunque el límite entre una y otra es difuso.

Lo bueno de estas bases de datos es que permiten automatizar la manipulación y el postproceso de sus componentes, con aplicaciones con variantes desde el control de stock en una compañía hasta la biblioteconomía. Y el caso concreto del que vengo a hablar es el de la autoría en artículos científicos y su manipulación automática en las bases de datos académicas.

Bibliografía y referencias

Los artículos científicos rara vez son completamente originales y se basan en trabajos previos que pueden haber sido replicados (o no). Para que los revisores y lectores del artículo sepan de donde se parte, se añaden, habitualmente en la introducción, referencias bibliográficas: notas al pie con los artículos que se han usado como referencia. Estas publicaciones se listan al final del artículo, en la Bibliografía. Aquí se dan todos los datos necesarios para que cada artículo sea reconocido y localizado sin dar pie a confusiones: autores, título, revista, año de publicación… Lo malo es que cada editorial, incluso cada revista, tiene su propio formato para dichas publicaciones. Por poner algunos ejemplos de formatos:

Formato Cell:

Casanueva, C., Doulgerakis, E., Jönsson, P.-A., and Stichel, S. (2014). Influence of switches and crossings on wheel profile evolution in freight vehicles. Vehicle System Dynamics 52, 317–337.

Formato IEEE:

[1] C. Casanueva, E. Doulgerakis, P.-A. Jönsson, and S. Stichel, “Influence of switches and crossings on wheel profile evolution in freight vehicles,” Vehicle System Dynamics, vol. 52, no. sup1, pp. 317–337, 2014.

Formato Nature:

1. Casanueva, C., Doulgerakis, E., Jönsson, P.-A. & Stichel, S. Influence of switches and crossings on wheel profile evolution in freight vehicles. Vehicle System Dynamics 52, 317–337 (2014).

Ya veis que hay ligeras variaciones, como la inicial que cambia de sitio, la fecha que puede ir en cualquier lugar… y sin embargo, si publicas en diferentes revistas con diferente formato bibliográfico, es posible encontrar todas tus publicaciones porque todo se guarda como metadatos. Y por esto, también es posible encontrar automáticamente cuándo alguien ha hecho referencia a tu artículo, véase Google Scholar que lo hace automáticamente para tí, aunque hay cientos de bases de datos separadas por especialidades. (Ah, y lo sque sepáis qué es el índice h, tenéis prohibido hacer comentarios sobre mi h=2. Ala.)

Y dónde está el problema?

Mi nombre científico es bastante aséptico en cuanto a bases de datos se refiere: Carlos Casanueva. Un nombre, un apellido, las bases de datos están encantadas. Pero como la mayoría de los españoles, normalmente uso dos apellidos. Hay algunos autores que los incluyen en los artículos científicos, y las bases de datos lo pueden confundir con el middle name inglés. Por ejemplo, si yo firmara mis artículos como Carlos Casanueva Pérez, la abreviatura correcta sería Casanueva Pérez, C., pero las bases de datos son (o eran) mayoritariamente americanas así que mi nombre quedaría amputado como Pérez, C.C. Esto per se no tiene porqué ser malo, pero si resulta que la gente hace referencia a tu artículo con distintos formatos se puede montar un pequeño lío: puedes tener referencias que no sabes que tienes. O que las bases de datos no lo saben. Y en un mundo tan competitivo como la actual academia, mejor que todas las citas acaben en números, para que puedas fardar de ellas cuando pidas financiación para tus proyectos.

Un momento, aún hay más! En España y sobre todo en Latinoamérica solemos poner nombres compuestos. Pongamos que yo me llamara Juan Carlos Casanueva Pérez. Qué es para la base de datos el nombre, y qué el apellido? Quizá haya un middle name?

Queréis otro problema anglosajón? La gente se cambia el apellido cuando se casa. En los países clasicotes como EEUU la mujer toma el apellido del hombre. En los modernetes como Suecia, la pareja se pone de acuerdo y normalmente se traduce en un apellido completamente nuevo para ambos (aunque creo que en los primeros también es posible hacer esto, no estoy seguro). Entonces tus, pongamos, tres primeros papers científicos firmarás como Casanueva, C., pero a partir de ahí como Nyhus, C. De nuevo, ésto puede chirriar a los buscadores que, cuando intentan calcular tu íncide h, creen que sois dos personas diferentes.

La solución

Probablemente no haya una soblución única, pero se ha de pensar en ello por adelantado porque una vez publicado es extremadamente dificil cambiarlo. Por ejemplo:

  • Firmar con un solo apellido para evitar el conflicto del doble apellido (mi caso)
  • Si estás muy orgulloso de tu apellido materno, firmar con los dos apellidos separados por un guión. Así las bases de datos lo considerarán como uno solo.
  • Para el cambio de apellido, y en caso de que hayas publicado con anterioridad con tu apellido de soltero, usar éste como middle name. Luego sigues firmando los artículos como al principio. De esta manera, usas es tu nombre “legal” en las solicitudes de financiación mientras que usas nombre + middle name en los artículos, por consistencia.

Para los nombres compuestos:

  • No inclulir el primero de ellos si no lo usas habitualmente, por ejemplo muchos de los “María” que acompañan a nombres de mujeres.
  • Incluir el segundo sólo con la inicial, de manera que se considere un middle name y no se confunda con los apellidos.
  • Incluir el susodicho guión.

Ahora es tu turno. Imagínate que te llamas Juan Ramón Ortiz de Landázuri García-Santos. Cómo lo reducirías? Y no creáis que es me he inventado un nombre especialmente rebuscado: la siguiente es una solución de un caso similar en España, donde la simplificación fue debida (probablemente) al impacto mediático. El nombre completo del expresidente del gobierno de España Leopoldo Calvo-Sotelo (con formato de paper perfecto) era Leopoldo Ramón Pedro Calvo-Sotelo y Bustelo. Como para no reducirlo…

Para una lista más exhaustiva de las opciones, tenéis la Propuesta de manual de ayuda a los investigadores españoles para la normalización del nombre de autores e instituciones en las publicaciones científicas, de la FECYT.

Viendo el eclipse con niños de 5 años

Si no sabes que hoy había un eclipse es que has estado encerrado toda la semana en un bunker, supongo. Si no, pues te lees esto. Total, que tenemos eclipse solar y la luna tapaba casi un 90% del sol en Estocolmo. Como en la guardería de nuestros retoños insisten mucho en que de vez en cuando vaya un padre o madre a contar historias de su país, o leer en su propio idioma para fomentar la interculturalidad y el respeto a lo diferente, pues yo pensé que por qué no enseñar un poco de ciencia.

Zonas donde el eclipse era visible

Compré cristales de soldador, me preparé con cuidado lo que iba a contarles a los niños y en qué orden, y después de dos semanas con sol día sí y día también… la predicción de hoy es que nieva. Nubes y nieve. Y no sólo eso, ya que hoy mismo por la mañana recibo un aviso del profesor que dice que el Director de la escuela les ha prohibido sacar a los niños a la calle por “temas de seguridad”. Sí señor, cuando hace sol salen a la calle y no es un problema. Pero con un eclipse, en que la intensidad es menor, y además con el cielo completamente cubierto por nubes, no pueden salir porque puede ser peligroso. Y qué tal si le preguntas al que ha propuesto la actividad? Es que no se les puede enseñar a los niños que no miren al sol? Crees que los niños de cinco años son estúpidos?! Bueno, resignación al canto y al cole que vamos para, como mínimo, cumplir con la promesa que les hice de ir y explicarselo. Y por el camino me encuentro que las nubes no es que lo estropeen… sino que hacen que se vea a simple vista!

Magistral foto sacada con mi móvil, no me lo tengáis en cuenta.

Llego allí y estaban esperándome diez niños y niñas de cinco a seis años con ganas de que les contara algo. Mi plan era explicar lo siguiente:

  1. Tierra y sol, noche y día. Con dos pelotas, explicar que la tierra gira sobre sí misma y el porqué del día y de la noche.
  2. Añadir una tercera pelota, la luna, y explicar que ésta gira al rededor de la tierra. Explicar porqué a veces la luna se ve de día y a veces se ve de noche.
  3. Explicar qué ocurre durante el eclipse.

El plan se ha cumplido, dentro de cierta tolerancia… el ansia de los niños por preguntar (o hablar sobre cosas que no tenían nada que ver) ha hecho que todo haya sido un poco caótico; pero justo antes de marcharme, el profesor les ha preguntado cuatro conceptos muy siples y parece que les han quedado claros. Lo mejor es que desde una ventana de su clase se veía el eclipse filtrado por las nubes (chúpate esa, Director!) así que por turnos han tenido la oportunidad de verlo en directo.

Lo que más me ha sorprendido es lo fácil que es categorizar a los niños mientras están hablando. En éste grupo de 10 teníamos los siguientes (uso el masculino como género neutro):

  • El pasota. No ha prestado atención, no ha preguntado nada, pero tampoco ha molestado.
  • El chulito. Cuando él era pequeño sus padres le llevaron de viaje por el espacio y vieron un eclipse super cerca del sol. Que sí, tío.
  • El escéptico. Le ha respondido al anterior con un muy poco diplomático “Creo que estás mintiendo”. Gran solución del profesor diciendo que “está usando su imaginación”.
  • El curioso:
    • “Si el eclipse hace que el sol desaparezca cuando es de día… se hace de día en la parte de la tierra que es de noche?”
    • “Y qué pasa en la mitad de la tierra, donde no es de día ni es de noche?”

Todos hacían un poco de todo, pero no he podido evitar encasillarlos mientras me interrumpían con sus preguntas y sus <eufemismo> historias poco realistas </eufemismo>. El comentario más repetido al verlo en directo era “es como una banana!”. Ahora vuelven a ser símplemente niños y niñas de cinco años. Yo he salido muy contento con la experiencia, espero que ellos también. Si cualquiera de ellos le pregunta sobre el eclipse esta tarde a sus padres, doy por cumplido mi objetivo.

Hasta los huevos (ecológicos)

Eco. Bio. Natural. Orgánico. Tienes tu producto, elige tu palabro favorito para hacer creer a tu cliente que es más saludable, que consume menos recursos o que genera menos cochinadas. Vale, me ha quedado muy borde… dejadme primero definir la línea base de mi postura, que muchos de los que me leéis no sabréis de lo que os estoy hablando.

  1. Los productos con etiquetado eco no son más saludables, o al menos no se ha podido demostrar que sean más beneficiosos para la salud, mientras que las intoxicaciones por productos orgánicos son mayores que la agricultura convencional (mayores en proporción: hay menos casos pero también se consumen mucho menos. Un ejemplo recurrente, los huevos ecológicos con dioxinas.)
  2. Los productos con sello Orgánico no tienen porqué tener mejor sabor que los convencionales, o al menos es muy dificil diferenciarlo en catas ciegas.
  3. Los productos con etiquetado eco no tienen por qué consumir menos recursos. De hecho, consumen más terreno y agua por unidad de producto por el hecho de ser menos eficientes.
  4. Los productos con etiquetado eco no necesariamente generan menos secundarios. Sobre todo si traes las piñas ecológicas desde sudamérica, o envuelves tus pepinos ecológicos en plástico.
  5. La normativa de etiquetado eco tiene puntos que no están basados en ningún estudio, son sólo opiniones de gente con fobias más o menos irracionales. Y por si fuera poco, la última revisión incluye fitoterapia, homeopatía y oligoelementos (sic.). Un buen resumen de la última normativa ecológica de la EU lo podéis encontrar en Tomates con Genes.

Mi manera personal de entender el consumo ecológico es la siguiente: tratar de consumir productos locales para reducir el impacto del transporte, comer productos de temporada por ser los más eficientes o reducir la cantidad de carne roja por ser la que más recursos consume, por poner algunos ejemplos. De hecho aborrezco los productos con etiquetado ECO y como norma general no los compro, aunque hago excepciones si el sabor merece la pena. Es una herramienta de márketing, una marca comercial.

Y resulta que estoy viviendo en uno de los peores países para ser un criticón con lo ECO. Según estudios del Research Institute for Organic Agriculture Suecia es el tercer país en la proporción de tierras para la agricultura que dedica a la orgánica, y es el sexto país en consumo de productos ecológicos. Está interiorizado que el consumo eco es consumo responsable, sin más crítica a ninguno de sus puntos flacos. Muchos colegios tienen como política comprar siempre leche y fruta eco, por ejemplo. Además, por ser un país rico las familias (acomodadas) pueden permitirse gastar el doble en productos ECO sin que repercuta en sus bolsillos. Sólo con ver la lista de países entre los mayores consumidores ya se ve que no son los de la cola de la OCDE precisamente…

Proporción de tierras cultivables con sello Orgánico

Proporción de tierras cultivables con sello Orgánico

Mayores consumidores de productos ECO

Mayores consumidores de productos ECO

Una de las espinas que he tenido clavada desde hace más tiempo son los huevos. Espina retórica y huevos de gallina, malpensados. La oferta aquí en Suecia era como sigue: huevos de gallinas hacinadas en interior (inomhus), gallinas que pueden corretear, pero en interior (frigoende inomhus) o gallinas ECO, que según la normativa corretean libremente por el campo (frigoende utomhus, seguidme el rollo con las definiciones en sueco, que suena más exótico.) Y tuve una amigable discusión de investigadores escépticos con mi otra mitad en la que discutíamos si las gallinas Orgánicas ponían huevos más ricos por variables como la raza, la alimentación o el no estar aisladas en un hangar lleno de pienso. Se puede achacar la ricura de los huevos a la Organicidad de la gallina? O son otras variables las que influyen? Pero no se podía saber, porque o comías inomhus, o comías Orgánicos. Y los segundos están mucho más ricos.

Hasta que llegó la última normativa de Agricultura Ecológica. Más grande, más fuerte, más restrictiva! Ahora con homeopatía y oligoelementos! Como dice Mulet en el artículo que os he enlazado antes, “…de aplicarse esta norma el efecto esperado es disparar (todavía más) el precio de lo ecológico.” Y es que lo ecológico, por requerir tantas peculiaridades para sus cultivos y tener un rendimiento mucho menor, es más caro. Pero si además endurecemos las condiciones a cumplir para que reciban el sello de Orgánico, será aún más caro.

Vámonos a uno de los países que más alto están en las listas de producción y consumo Orgánico. En Dinamarca no es posible (o no lo era hace unos meses) comprar huevos que no fueran Orgánicos. Los huevos ecológicos han expulsado del mercado al resto, y es imposible encontrar huevos de gallinas inomhus (eso es lo que dicen en el anterior artículo, al menos, a mí me parece exagerado.) Pues resulta que los granjeros daneses están avisando de que a partir de 2015 se bajaban del carro ECO, porque sería demasiado caro tener los terrenos y las condiciones adecuadas para recibir la certificación de Producto Orgánico.

Y de repente, tras el anuncio de la nueva normativa, aparecen en los supermercados suecos otro tipo de huevos. Huevos de gallinas criadas en el exterior, pero que no tienen la certificación ECO. Son símplemente huevos de gallinas frigoende utomhus, aka. Gallinas Felices™, los que queríamos probar para comprobar si es lo ECO lo que hace el sabor o muchas otras variables. Y son caros, sí, cuestan el doble que los baratuchos, pero siguen siendo más baratos que los huevos con certificación Orgánica. No hemos hecho cata para dirimir cual está más rico, los ECO o los Gallinas Felices™, pero probablemente no sabríamos diferenciarlos en una cata ciega.

Huevos ECO y huevos de Gallinas Felices

27:- por los huevos de Gallinas Felices y 37:- por los ECO. Pido perdón por la horrible calidad de la foto del móvil.

Y de esto de los huevos ya hace unos meses, pero hace relativamente poco llegó un camión de venta de carne y derivados a nuestra puerta (aquí los camiones son bastante habituales en zonas dispersas como nuestro pueblo) y tras el rollo inicial de que vendían carne sueca de calidad, nuestra preguntando rigor: es ECO? Y resulta que no, pero que los animales son criados en pastos excepto en invierno, y tratados bien y con ética. Hasta te dan un folleto explicándote lo bien que tratan a la ternera que te vas a comer, con fotos y todo (a ver si me van a hacer vegetariano de la penica que me da comérmela a la pobre). Exactamente la misma situación de los huevos: no es la normativa ECO la que define el producto, sino la idea del negocio local con un trato adecuado de los animales. Y qué queréis que os diga,  a mí con eso me basta. Eso y que la comida sea sabrosa, por supuesto.

Los trenes no se van por la tangente

Los ejes de ferrocarril tienen un sistema de guiado peculiar, en el que la propia geometría de los carriles y las ruedas hacen que no se desvíen de la trazada. Hace unos meses escribí La física de un eje de ferrocarril, donde expliqué la estabilidad y robustez de los ejes cuando circulan en línea recta. Pero os puedo hacer un pequeño resumen de una línea: gracias a que las ruedas tienen una forma de cono con el vértice hacia el exterior del eje, el cambio del radio de rodadura en ambas ruedas cuando se desplaza lateralmente hace que sean estables.

Hoy me voy a poner estupendo y os voy a desarrollar las matemáticas detrás de esto, para lo que os recomiendo encarecidamente que os leáis la entrada anterior para entrar en calor. Aviso de que ésta no es para todos los públicos, pero con un mínimo de Ecuaciones Diferenciales podéis seguir el razonamiento. Lo primero que necesitamos es un esquema de lo que vamos a analizar.

Sigue leyendo

La mejor divulgación

La mejor divulgación es la que no se nota. La que es parte del día a día. La que hace que quieras saber más sin pensar que ya están intentando venderte la moto. La que está embebida en un espectáculo de magia o en un programa de cocina. La que te embosca en el supermercado. La que se infiltra y te rodea sin que te des cuenta, hasta que es demasiado tarde. La que, mientras te frotas las legañas, te obliga a explicar a tu hijo por qué en el brik de leche hay un robot sacando fotos y pasándoselas al planeta tierra para que las mire.

Brik de leche sueco, de Arla

Vad går Rosetta ut på? – ¿Qué está pasando con Rosetta?

La que te pilla a contrapié. La que te obliga a pensar sobre el tema y explicárselo ya no a tu abuela, sino a tu hijo de cinco años, para que lo entienda. La que hace que tu hijo se motive y empiece a hablar de bolas de fuego en el espacio que se ven pequeñas desde la tierra. La que hace que un servidor, que odia las cosas espaciales, las explique como si me apasionaran sólo por ver su cara. De la que no puedes escapar, porque te ha emboscado donde menos te lo esperabas, en es lugar más mundano, en el momento más regular de la semana, incluso íntimo: el desayuno.

Gracias, Arla.