Como planificar (mal) obras en transporte

Cuando se llevan a cabo grandes obras que afectan a distintos medios de transporte en grandes ciudades es muy importante considerar las consecuencias que tendrá sobre el día a día de las personas que circulan por la misma. Porque consecuencias va a tener, pero queremos que sean las menos posibles. Y no siempre se consigue molestar poco.

Ejemplifiquemos esto con un ejemplar ejemplo.

Pongamos que un expatriado vive y trabaja en Suecia. Concretamente trabaja en el centro de Estocolmo, pero como los precios de la ciudad son ridículamente altos, vive en un pueblo al norte, Vallentuna. Y vive en ese pueblo porque tiene una línea de tren de vía estrecha que le lleva directamente a la puerta de su trabajo en 27 minutos, Roslagsbanan. El único ferrocarril de vía estrecha en funcionamiento comercial en Suecia, por cierto.

Estocolmo es una ciudad peculiar. La llaman “La venecia del norte” (como a muchas otras ciudades) por estar compuesta por islas, con sus respectivos canales de agua rodeándolas. Desde un punto de vista logístico, Estocolmo tiene ciertas estructuras críticas: los puentes de entrada a la ciudad. Son los cuellos de botella que limitan el resto de la red, y cualquier perturbación puede hacer que el tráfico de la ciudad entera se colapse. Esta es la razón por la que el peaje de entrada a la ciudad se paga en estos puentes.

Mapa de carreteras y puntos (puentes) de pago al entrar y salir del centro de la ciudad.

Otro problema es que, en caso de vivir en el norte y trabajar en el sur, tienes que comerte la ciudad o dar un rodeo terrible. Pero eso lo están solucionando: llevan años construyendo un anillo alrededor de la ciudad y la última fase, el enlace norte o Norra Länken, abrirá sus túneles al tráfico el 30 de noviembre de este año. Es decir, si vives en el norte estás de suerte, porque la mayor parte del tráfico de entrada a la ciudad se meterá en el enlace al Norra Länken, evitando los embotellamientos diarios en la entrada norte.

El enlace del norte. El pico tan pronunciado arriba del todo es el acceso que evitará todos los males del universo. O quizá sólo evite los atascos.

Pero resulta que a algún genio de la planificación se le ha ocurrido que el mejor momento para hacer las obras de ampliación a doble vía del Roslagsbanan (el tren que nuestro protagonista coge cada día para ir a trabajar cómodamente) las van a hacer entre junio y diciembre de este año. La doble vía mejorará en gran medida la robustez del sistema permitiendo una mayor puntualidad y flexibilidad cuando alguno de los trenes se estropea o retrasa. Pero a cambio tenemos que comernos seis meses sin poder cogerlo, porque han levantado toda la subestructura y las catenarias, y la están montando de nuevo, brand new.

Aquí no hay tren que pase.

Toda la gente que se desplazaba desde el norte necesita una alternativa para estos seis meses, y han montado un servicio de autobuses para sustituir al tren. Lo malo es que te lleva a una estación intermedia, donde necesitas cambiar a tren o metro para continuar tu viaje. Lo bueno es que existe un servicio especial de unos diez autobuses que van por la mañana desde Vallentuna hasta el centro de Estocolmo, y vuelven por la tarde. De esta manera se evitan los transbordos, que pueden resultar una pérdida de tiempo considerable; y si viajas con dos niños a la guardería, como el protagonista de nuestra historia, preferirás no tener que marearles demasiado, que se te rebelan. Entonces, en total tenemos cuatro alternativas: vehículo propio, autobús + metro, autobús + tren, o autobús directo. Todos los que íbamos en tren, unos 10.000 pasajeros al día en las estaciones afectadas [1] tenemos que repartirnos entre estos medios. Si nos repartimos uniformemente, ¼ cogerá el coche. Suficiente para provocar el caos en la entrada norte que tanto nos interesa.

Pero bueno, como no hay otra, por la mañana nuestro resignado héroe coge el autobús que le dejará sin transbordos en la city. Lo bueno es que, aunque siga habiendo zonas de obras con la construcción de los accesos del Norra Länken, en las zonas más conflictivas tenemos un carril bus que nos hará saltarnos el atasco. Pero, aha! No contabais con la astucia de nuestro planificador de obras! Qué mejor momento para cambiar las canalizaciones de cableado de ese mismo acceso a la ciudad! Con un carril menos por sentido para poder realizar los trabajos en la mediana, a tomar por saco el carril bus y a comernos a diario un atasco del quince.

Pero creíais que ya estabamos? Ay, criaturas. Esperad, que aún hay más. Para poder realizar los movimientos de tierras de las obras del tren, a medio camino han cortado un carril de la carretera, dejando un solo carril para ambos sentidos, separando el tráfico con un semáforo automático. No contentos con eso, la parada del autobús la han situado justo antes del semáforo, por lo que los distintos autobuses que tienen que parar en ella llegan y abren sus puertas cuando el semáforo está verde, luego bloquean al resto de autobuses cuando el semáforo está en rojo, y el siguiente autobús volverá a hacer lo mismo. Resultado: pitotes descomunales en la zona más tranquila del trayecto. Tan mal estaba hecho que han tenido que poner personal regulando el tráfico en horas punta para que no protestemos en silencio. Que somos suecos, aquí nadie levanta la voz.

Y ya está… pues va a ser que no. Se han puesto a construir una rotonda en donde el tráfico era decente! Que sí, que era necesaria para evitar un cruce muy malo, pero caray, lleva treita años así y lo tenéis que cambiar ahora mismito?! No podéis esperar seis meses!?

Recapitulemos: unas 10.000 personas han de cambiar su medio de transporte diario a coche o bus, con el consiguiente atasco que esto genera. Y a la vez se realizan unas obras que dificultan la circulación, otras que se cargan el carril bus, otras que bloquean el tráfico de mala manera en la zona más tranquila, y otras que podían esperar. Para que veáis que no todo es jauja al norte del norte.

Otro día ya si eso hablamos de las consecuencias para la flota de autobuses de la necesidad de crear varias líneas nuevas ex profeso para sustituir los trenes.

Todo parecido de los protagonistas con personas reales es incidental, anecdótico y circunstancial. Creo.

Actualización 2014/10/21

Os acordáis de esa rotonda que no era realmente necesaria? Pues ahora LA TIENEN CERRADA durante tres días, obligándote a dar un rodeo del triple de distancia por una zona que no está preparada para semejante carga de vehículos. Atasco garantizados mañana y tarde!

Actualización 2014/10/29

Pues en la misma rotonda que están montando tenemos tareas de asfaltado, para lo cual han dejado un solo carril y dan paso alternativo en una y otra dirección. Creo que deberían cambiar el nombre del encargado de obras al encargado de joderte la mañana.

Referencias (en perfecto sueco)

[1] http://sl.se/globalassets/rapporter-etc/sl_rapport_2012_lowres.pdf
[2] http://www.trafikverket.se/Privat/Projekt/Stockholm/E20-norra-lanken/

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Un comentario en “Como planificar (mal) obras en transporte

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